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El teletrabajo no es una pausa de la seguridad laboral

05 ago., 2026 | #saludocupacional, #teletrabajo | Riesgos del Trabajo | View Counts (50) |Return|

Cuando la pandemia nos empujó a instalar la oficina en la mesa de la cocina, muchos celebramos la flexibilidad y olvidamos una pregunta incómoda: ¿quién responde si algo sale mal en casa mientras trabajamos? Han pasado varios años y, aunque el entusiasmo inicial por el teletrabajo se ha estabilizado, sigo convencido de que las empresas costarricenses no han terminado de asumir esta modalidad con la seriedad que exige.

El error de fondo es pensar que, al salir de la oficina, el riesgo laboral también desaparece. No es así. Un colaborador que trabaja ocho horas frente a una laptop sobre una mesa de comedor, sin silla ergonómica ni apoyo lumbar, está construyendo lesiones que se manifestarán meses o años después: hernias discales, túnel carpiano, fatiga visual crónica. Estos daños no son menos reales por haber ocurrido en pijama.

A esto se suma un terreno legal todavía difuso. La Ley exige que el accidente ocurra "con ocasión o a consecuencia del trabajo", pero en la práctica esa frontera se vuelve borrosa: ¿qué pasa si el colaborador se lastima al levantarse por agua, al abrir la puerta o al buscar señal de internet en la casa del vecino? Costa Rica aún no tiene jurisprudencia robusta que resuelva estos casos grises, lo cual deja tanto al trabajador como a la empresa en una posición de incertidumbre que nadie debería normalizar.

Por eso me parece urgente que las organizaciones dejen de tratar el teletrabajo como un beneficio administrativo y empiecen a tratarlo como lo que es: una modalidad laboral que exige gestión activa de riesgos. Esto implica evaluar las condiciones ergonómicas del puesto en casa, no solo en el papel; definir con claridad el espacio y el horario autorizado; capacitar a los equipos sobre qué hacer ante un incidente; y documentar todo el proceso para evitar disputas cuando algo ocurra.

No se trata de vigilar al colaborador ni de restringir la flexibilidad que hace atractivo el teletrabajo. Se trata de reconocer que la salud ocupacional no se queda en la puerta de la oficina. Las empresas que inviertan hoy en prevención —evaluaciones ergonómicas, protocolos claros, capacitación constante— no solo protegerán a su gente: se ahorrarán conflictos legales y costos médicos que, tarde o temprano, siempre terminan pagando.

El teletrabajo llegó para quedarse. La pregunta que las empresas deben responder ya no es si permitirlo, sino cómo hacerlo de forma segura.


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